viernes, 4 de febrero de 2011

Actividad 4 de febrero 2011.

MUSCULOS AL EXTREMO
Veamos el video:
COMENTARIO SOBRE EL VIDEO            
En éste video, vamos hablar de lo que la obsesión por el gimnasio puede llegar al extremo de de acabar con la vida de una persona, como el alcohol, las drogas y muchas de estas obsesiones que acaban siendo enfermedades.
Como introducción vamos a comentar un poco sobre como es la vida en un gimnasio de dos formas distintas. En primer lugar, está esa persona que realmente le gusta el deporte y se lo toma enserio sin tomar esteroides ni algún otro tipos de anabolizantes, sino con una nutrición (fundamental) y suplementos, en este tipo de deporte. En segundo lugar, está esa persona que no se  lo llega a tomar totalmente en serio, llegando incluso a tomar todo tipos de productos sin ni siquiera saber las consecuencias tan fuertes que puede llegar a causarle.
En cuanto a este video, vemos como varias personas comenta su paso por la obsesión de los anabolizantes, incluso llegando a traficar con ello consumiendo grandes cantidades. Hasta el extremo de arruinar su vida, como quedarse sin casa, sin familia, y también con enfermedades graves casi rozando la muerte.
Un 10% de los hombres que acuden a centros deportivos manifiestan una preocupación excesiva por su masa muscular
Llega el buen tiempo y, con éste, la voluntad de conseguir un cuerpo en forma para lucir cuando se vaya a mostrar en bañador. En esta época, el culto al cuerpo incrementa el número de inscripciones en los gimnasios. Muchas personas aprovechan el momento para aumentar su masa muscular y lograr un cuerpo atlético. Si se hace de forma moderada no tiene por qué acarrear problemas. Sólo cuando los músculos se convierten en obsesión se habla de vigorexia, un tipo de trastorno dismórfico corporal.
Aunque aún no se ha clasificado como enfermedad ni se han realizado estudios concretos para cuantificar su incidencia, se calcula que unos 200.000 españoles sufren vigorexia, es decir, obsesión por un cuerpo atlético y musculoso. Ser hombre y tener entre18 y 35 años es un importante factor de riesgo para padecer este trastorno de obsesión corporal, que también se conoce como dismorfia muscular o complejo de Adonis. 
PRÁCTICAS PELIGROSAS
Como la anorexia y la bulimia, la vigorexia se encuadra en un grupo de trastornos denominados dismorfias corporales. Quienes padecen alguno de estos trastornos experimentan una distorsión de su imagen corporal. En este caso, el sentimiento de debilidad y de cuerpo en baja forma lleva a los pacientes a practicar un entrenamiento físico extremo (de hasta seis horas al día), a menudo complementado con la ingesta de hormonas o anabolizantes y esteroides.
Como la anorexia y la bulimia, la vigorexia se encuadra en el grupo de trastornos dismórficos corporales
Estas substancias, teóricamente, ayudan a acelerar la consecución del objetivo principal: un cuerpo fuerte, atlético y musculoso. Mirarse al espejo y sentirse enclenques, pesarse varias veces al día y anotar de manera constante los datos, comparar los músculos con otras personas, abandonar las tareas habituales y encerrarse en el gimnasio día y noche, son otros de los comportamientos habituales.
Este trastorno se incluye también dentro del espectro de los trastornos alimentarios, por presentar características específicas comunes. Por este motivo, y a pesar de sus muchas diferencias, en un principio se le denominaba anorexia reversa. Las diferencias se centran en el concepto de autoimagen: creencia de obesidad en la anorexia y debilidad en la vigorexia. La primera patología, además, afecta más a mujeres que a hombres, mientras que la segunda tiene más incidencia en el sexo masculino. Por último, la tendencia a la automedicación en la anorexia se basa en los laxantes y los diuréticos, frente a los anabolizantes y las hormonas en la vigorexia.
En el ámbito alimentario, los vigoréxicos siguen dietas bajas en grasas y ricas en hidratos de carbono y proteínas, complementadas con sustancias anabolizantes, con el objetivo de aumentar la masa muscular.

DESPOJADO DE LÍPIDOS
Diversos estudios han relacionado las patologías dismórficas corporales con ciertas alteraciones bioquímicas cerebrales debidas al mal funcionamiento de un neurotransmisor, la serotonina. Muchos expertos hablan también de factores socioculturales. En este sentido, es complejo enumerar factores desencadenantes del trastorno sin tener en cuenta otros trastornos obsesivos parecidos. Tanto la anorexia, la bulimia, la vigorexia como la ortorexia (adicción a la comida sana) presentan síntomas de una misma obsesión general por el culto al cuerpo y el deseo de tener una imagen perfecta, determinada por los cánones actuales de la moda.
El "modelo" de hombre actual está despojado de grasa y presenta una masa muscular atlética, lo que lleva a los que sufren vigorexia a perseguir de forma obsesiva este modelo que es, en teoría, el deseado por el sexo opuesto. Los factores psicológicos individuales también pueden influir en la aparición de este tipo de trastornos. A menudo se han relacionado estas enfermedades con personas introvertidas o con baja autoestima. También son importantes los factores educativos.
Son muchas las consecuencias de la vigorexia. El aislamiento social, el deterioro de las relaciones sociales y la afectación en el trabajo son las principales secuelas. Las consecuencias biológicas pueden llegar a ser muy graves, empezando por una desproporción entre diferentes partes del cuerpo (la cabeza respecto al resto del cuerpo, sobre todo). Además, la sobrecarga de peso en el gimnasio repercute negativamente en los huesos, tendones, músculos y las articulaciones (se manifiesta con desgarros y esguinces). Ni la alimentación desequilibrada, rica en proteínas y baja en grasas, ni la toma de anabolizantes ofrecen beneficio alguno. Más bien al contrario, ya que ocasionan multitud de trastornos en el organismo como acné, problemas cardiovasculares, atrofia testicular, disminución de la formación de espermatozoides y retención de líquidos, y masculinización e irregularidades del ciclo menstrual en las mujeres, entre otros.

FALTA DE CONSENSO

Puesto que es un trastorno emergente, la vigorexia carece aún de criterios diagnósticos consensuados. En el V Congreso de la Asociación Española de Ciencias del Deporte, celebrado en octubre de 2009, se presentó una propuesta de instrumentos para su detección. Según los expertos, el único instrumento actual que puede detectar la vigorexia en España es el cuestionario Escala de Satisfacción Muscular, validado ya con resultados de fiabilidad incluso superiores a los del cuestionario original "Muscle Appearance Satisfaction Scale", elaborado en 2002 por investigadores estadounidenses. Se trata de un cuestionario con 19 preguntas acerca de la dependencia del cuidado corporal, chequeo muscular o el uso de sustancias, entre otros aspectos.
En referencia al tratamiento, tampoco hay demasiado consenso. Al considerarse parte de un trastorno dismórfico corporal, la terapia recomendada debería coincidir con la de este conjunto de trastornos: combinación de fármacos y tratamiento cognitivo-conductual. El tratamiento farmacológico permitirá actuar en el desequilibrio de la serotonina, pero el psicológicos esencial para modificar la conducta del paciente, de manera que recupere su autoestima y supere el miedo al fracaso. El tratamiento multidisciplinar es, por tanto, primordial.
   
OPINION PERSONAL
Mi opinión personal es, desacuerdo con la actitud de estas personas en el video, creo que no debería ser tan excesivo, ya que llegan al extremo de perderlo todo. Creo que el tema de los anabolizantes debería estar más controlado, puesto que hoy día esta a mano de cualquier persona (es fácil de conseguir) y debería haber más control, ya que pueden causas problemas muy serios. Pero veo bien que algunas personas lo hagan con moderación, puesto que a veces hay personas con nutrición y suplementos que no llegan a conseguir lo que busca, por eso estoy de acuerdo en que si quieren utilizar ese camino que lo hagan con precauciones y no en periodos muy largo.